lunes, 4 de julio de 2011

Prohibido el empate

En la previa, todo un país se agasajaba y soñaba con una goleada histórica, como la Selección Argentina acostumbraba a hacer en eliminatorias pasadas. Pero en vez de eso, el anfitrión de la competencia continental, jugó el partido con la intención de que se podía ganar con once camisetas y no con once futbolistas dentro de un campo de juego.

Es cierto que, en los primeros minutos de la primera parte, se arrancó jugando de la forma que más le gusta al "Checho" Batista, tocando la pelota para ubicar espacios y descargar rápido al compañero cuando la situación lo amerita. Pero solo se pudo apreciar ese juego hasta el minuto veinte del encuentro. El resto del partido se jugó como para enseñarle a los desconocidos del tema, cómo se le debe entregar la pelota al rival. Empecemos por la defensa. No se entiende por qué juega en la posición de lateral izquierdo, un futbolista que no supera los 25 minutos jugados en la primera del Fútbol Argentino,  como Marco Rojo. Está bien que juega en Europa, pero no tiene ni la mitad de la experiencia  que  tiene Pablo Zabaleta.Lo que tampoco se comprende, es la inclusión en el primer equipo de Milito cuando estuvo ausente en la mayoría de los partidos del Barcelona, en la primera parte de año.

En la mitad de la cancha, los encargados de generar fútbol son tres volantes centrales. Banega es el que más entiende el concepto de asistidor, catalogado por Batista como el principal socio de Messi. Pero en vez de esforzarse por darle la razón al técnico, se enreda con la pelota en los momentos menos oportunos, como en el gol de Edivaldo Rojas. Con Macherano hay que sacarse el sombrero, porque sabe muy bien lo que es calzarse la cinta de capitán y hasta se pone el traje de defensor cuando en la última línea hay problemas groseros. Cambiasso, sorpresivamente,  se transformó en el futbolista que, sin motivo alguno, relegó a la revelación del Fútbol Italiano, como lo es Javier Pastore. Porque si tenemos en cuenta que el Diez Argentino vive en el centro del campo en vez de terminar la jugada en los últimos metros, no se entiende como no juega e ex huracán, capacitado para dejarlo a la pulga sólo para definir.